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FINALES INCONFESADOS DE CAPERUCITA ROJA Y LA PANTERA ROSA

A CALZÓN QUITA'O Y SIN PELOS EN LA LENGUA
FINALES INCONFESADOS DE CAPERUCITA ROJA Y
LA PANTERA ROSA

Por: Luis Carlos Pulgarín Ceballos


Nota de entrada 1: Este escrito tuvo lugar hace algunos años, por allá en el 2003, cuando Piedad Córdoba, entre otros congresistas, defendían los derechos y garantías para los sectores homosexuales. Lo recordé a raíz de la muerte del Cardenal Trujillo. Él, "santo varón", muy seguramente descansa en paz, pero en la Colombia que un día lo vio nacer, las cosas andan al borde del infierno y estas letras mantienen su vigencia, por eso la vuelvo a publicar, no sin antes hacer ciertas correcciones y adicciones. 

Nota de entrada 2: Esta columna se llama A Calzón Quita'o y sin pelos en la lengua. Muy seguramente indigestará a más de un seguidor del inquisidor HProcurador Ordoñez, quien vive tan amargado seguramente porque mantiene sueños eróticos con el ultra conservador José Galat, después de los largos insomnios a que lo deben someter las culpas que lleva a cuestas. A todos ellos, quienes reverencian a este nefasto uribista y "Ministro de lo Público", mis sentidas disculpas, pero qué le vamos a hacer, las cosas son como son, al izquierdo y no al derecho como nos lo han hecho creer.

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Hace una década, mi amigo, el periodista y escritor antioqueño Juan Carlos Mazo, dio inicio a una corta serie de escritos sobre los finales después de los finales, de aquellos cuentos y series infantiles que tanto nos habían inquietado, distraído, o divertido de niños.

Bien, aquí va mi aporte a esa serie publicada en las páginas del periódico el Colombiano – por allá por los años de 1996 y 97-, en sus Lecturas de Domingo. Debo advertir, que quizás por pudor de Juan Carlos, o por la tradición conservadora y católica del periódico para el cual laboraba, su serie de finales después del final siempre me parecieron un poco  "infantiles", acaso "inocentes", aunque tuvieran la pretensión de ir más allá.

Por ejemplo: no tuvo la pericia o el valor de decirnos la verdad sobre el final de Caperucita Roja, nos lo quedó debiendo. Yo de buena fuente lo averigüé, desde entonces sé plenamente que no debemos quedarnos con la versión de los diarios oficiales, y tampoco de los no oficiales, sino que hay que buscar nuestras propias conclusiones en lo que a hechos periodísticos e informativos o noticiosos se refiere...

Pero bueno, vamos a lo que investigué sobre la Caperucita: Cuentan que de tanto andar con lobos, nuestro tierno personaje infantil se convirtió en una verdadera loba, que sostuvo no sé sabe cuántos extraños negocios para darse una vida de diva de telenovela mexicana, entre los cuales se especula que hasta la misma DEA la anda investigando porque según se sospecha en su canastica nunca llevó los tales pastelillos, sino que encubría un cargamento de cocaína colombiana para mayores veras; y que su relación con Colombia no se quedó ahí, que involucró a su abuela en negocios no menos  vergonzantes como lo es el del proxenetismo, de ahí que la muy taimada abuela se convirtió en una anciana desalmada que se dedicó a explotar a una nieta adoptiva que tenía por nombre la Cándida Eréndida, y de donde el Nobel Gabriel García Márquez obtuvo fuente para uno de sus célebres cuentos.

Eso sin comentar que la Sociedad Internacional de Protectores de Animales le ha impuesto una demanda judicial -a la Caperucita roja- por el exterminio de lobos incautos que terminan comiéndose el cuento de  la pobre ancianita que no tenía nada que comer y terminan  en su casa asesinados y con la piel esquilmada y vendida a diseñadores inescrupulosos que se dedican a la fabricación de chaquetas, faldas, correas, zapatos y demás elementos de vestir con piel de lobo, y que lanzan a la fama mundial top models como Natalia París, Sofia Vergaras, Tatiana de los Ríos y tantas otras muñequitas que ya quisiéramos tener en calidad de caperucitas rojas indefensas y en nuestras camas, algunos verdaderos lobos.

Punto y final con el tema de Caperucita, pues el final que nos ha convocado a esta reunión es el final de La Pantera Rosa.

Sobre este rosado personaje se cuenta que después de mucho huir del ineficiente inspector Jacques Clouseau; cayó en hondas depresiones puesto que halló en lo más profundo de su ser, que tenía serios problemas de identidad... ¡sexual! … ¡Para colmo! Y claro, no era para menos, pues jamás había podido concluir por qué su color preferido era el Rosa, y no el azul, por ejemplo. Así que terminó donde un psiquiatra.

Craso error del pobre personaje, porque a estas alturas uno no sabe qué tan confiable sean estos eméritos personajes, los psiquiatras; sino que lo digamos los colombianos que tenemos al señor Luis Carlos Restrepo, psiquiatra de profesión que se dedicó a comprar incautos con el cuento de la ternura, pero que terminó de acólito de las criminales autodefensas y su máximo promotor el hombre de la mano fuerte y el corazón invisible (que no invencible porque lo descontrolan las derrotas).

Siguiendo el cuento: el psiquiatra consultado por the Pink Panter, conductivo, como conductivos parecen ser todos sus colegas del mundo,  terminó convenciéndola de que su mal estaba en no aceptar su condición sexual y aquí descubrí una verdad: yo nunca me había preguntado por el sexo de nuestro personaje, ni me había interesado tan siquiera, siempre pensé que, al igual que los ángeles, la Pantera Rosa era asexuada ¡pero no!, nuestra Pantera Rosa era Gay. Hecho que no es censurable, de ningún modo, estamos en una época de personas libre pensadoras, conceptualmente liberales o de avanzada y espero que en esta línea estén los lectores de esta columna.

Lo que sí es cierto es que este descubrimiento causó altos niveles de conmoción en los estoicos guerreros del Opus Dei que emprendieron una cruzada por expulsar este personaje de la legión del club de afiliados de historietas, comics y series de televisión infantil por calificarlo de "anormal" y como una mala influencia para los niños y niñas. Algunos llegaron al extremo de decir que hasta pedófila podía ser la pobre Pantera. Y es más: A esta hora muchos honorables seudomoralistas de esta patria del Sagrado Corazón de Jesús, de apellidos Galat,  López Trujillo, Ordoñez y Rubiano, al parecer no se reponen de las horribles nauseas que les provocó descubrir la verdadera identidad sexual de la Pantera Rosa al recordar que, de niños, durmieron abrazados a un muñequito de felpa con la imagen de… nada más y nada menos que la Pantera Rosa.

Hoy por hoy, la Pantera Rosa es una prestigiosa e internacional consultora en todo lo que tiene que ver con las luchas por las libertades sexuales y de los sectores LGTB en el mundo entero, cosa ardua en países como el colombiano donde las mentes retrogradas y facistoides de personajes como la saga de los Gómez Hurtado, y demás especímenes del Opus Dei, homófobos todos ellos, a los que pertenecen el señor Uribe Vélez; los inquisidores Ordoñez y Galat, además de unos Cardenalillos de apellido López Trujillo y Rubiano (el palomicida), entre otros; parecen ignorar que al interior de toda buena familia, como mínimo siempre habrá una oveja rosa… y muy seguramente la de ellos no será la excepción a esta regla…

P.D. No. 1. Por favor, papitos y mamitas del mundo, su serie de televisión aún se sigue pasando en algunos canales, no les prohíban a sus hijos verla, de alguna forma hay que empezar a educar a nuestros niños en principios y valores de tolerancia, es más, les juro que ella jamás usará estos medios para promover cosas diferentes a una espontánea sonrisa, en mí aún logra el efecto.




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